Acústica: un privilegio habitacional que puede ser accesible

La pandemia por COVID-19 ha resaltado numerosos aspectos de la cotidianidad humana que, con frecuencia, pasaban desapercibidos. La acústica en los espacios habitables es uno de los más críticos.

Por: Rafael Barona, director de Humábitat.

A partir del 16 de marzo pasado, encontramos la suspensión generalizada de las actividades no esenciales en México, por lo que la mayor parte del país se encontró súbitamente intentando llevar una vida desde casa.

El espacio que habitamos inevitablemente presentará una problemática propia, ya se por mantenimiento, diseño, ubicación o uso, por ejemplo. Dicha problemática siempre está presente pero, ahora que la cantidad de horas que pasamos dentro se ha incrementado, es mucho más fácil caer en cuenta de los detalles.

Fundamentalmente y de forma generalizada podemos encontrar que el espacio privado no es realmente privado en su totalidad. Ya sea porque se vive en un departamento, o porque el diseño de la casa habitación permite el contacto con las casas de al lado, siempre hay un elemento compartido: el sonido.

Podemos no conocer a los vecinos, pero es casi un hecho ineludible que tendremos que escucharlos en algún momento. Queramos o no, siempre existe algún grado de contacto social a través de percibir los sonidos que hace el hijo del vecino, con su cochecito a toda velocidad, o cuando las personas del departamento de abajo nos escuchan caminar con zapatos.

Ni qué decir, por supuesto, del uso generalizado de videoconferencias, altavoces y demás implementos tecnológicos que han permitido seguir siendo productivos a buena parte de la población.

¿Es la acústica un problema que puede resolverse? ¿Puede detenerse el sonido y preservar la privacidad sin que la implementación adquiera un costo inaccesible para el grueso de la población?

La respuesta es que sí, sí se puede. La razón por lo que no se ha hecho es que no ha existido la voluntad para priorizar dicho aspecto, de tal manera que los desarrolladores únicamente invierten en la insonorización cuando se trata de viviendas de lujo. Obviamente, quien tiene recursos, tiene interés en que su flamante propiedad sea completamente privada.

El punto clave es claro: no se trata de limitar o inhibir la vida comunitaria, pero sí de romper el paradigma que mantiene viva la noción de que los espacios accesibles son “así”, y se acabó. Es posible que la Casa Accesible sea diseñada con el ser humano en primer lugar.

La acústica debe ser reconocida como una característica de primera necesidad, no un lujo. Sirva pues esta pandemia para voltear la mirada hacia lo que es verdaderamente importante para el ser humano y su entorno.

Humábitat fue desarrollado con la acústica y otros aspectos clave en mente; son espacios habitables para humanos.

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